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Archive for diciembre 2010

Out The Blue

Hace nada eramos ninos. Hace nada, la tarea mas dificil era la de despertarnos a penas cantara el gallo y ya. Era tan, pero tan dificil tener que despertar para ir al colegio. Pararte de la cama a voluntad propia, para caminar a ciegas a cepillarte los dientes. Cuando encendias las luces sentias que te caian a palos, pero lograbas acostumbrarte. Luego de que el primer encuentro con el agua fria del grifo te pusiera la piel de gallina, y luego de ese sabor tan especial como lo es el de la pasta dental a las 6:00 am, procedias a cambiarte, o, si tenias agua caliente en tu casa (nunca ha sido mi caso), te banabas. Entonces todos los huesos del cuerpo te sonaban al tratar de vestirte; ibas a la cocina, donde habia una persona, si no mas, el triple de despierta que tu. Cosa que daba como grima. Es tan temprano que ni te imaginas la fuerza que debe tener una persona para andar leyendo el periodico, cocinando, y hablando por telefono al mismo tiempo. Anos despues, supe que se trataba del cafe, pero el punto es que luego te montabas en el carro y bueno, ese era como un momento unico en el dia. Podias disponer de esos 20 minutos de muchas maneras: estaba el que, al sentarse, se volvia a dormir; el que se ponia a escuchar musica; el que desde tempranito le escribia a la chama a la que hace tan solo  4 horas le habia dicho «Dale! Hablamos manana!»; el que aprovechaba para estudiar (o hacer una chuleta) para el examen que iba a tener al llegar; el que se llevaba el desayuno para comer en el carro y llegaba al colegio lleno de migas; el que hablaba con su mama todo el camino. Y todas y cada una de estas maneras culminaba de la misma forma: llegar al colegio. Si llegabas temprano, ver a todos los distintos grupos de gente sentados por ahi. Los tipicos grupitos, unos chamitos jugando tazos o gameboy; el grupito de ninas que se dedican a ver quien llega cuando para decir algo de el o ella; el tipico grupito que ya sueltan y sueltan carcajadas, planeando lo que iban a hacer ese dia en el cole; el grupito de los grandes. En fin, un grand melange, pero, sin embargo, ahi estaba tu grupito. Siempre estaban los que estaban cuando tu llegabas, y faltaban los que siempre llegaban despues de sentarte. Cada uno de los integrantes haciendo lo que le caracterizaba. Uno enviando mensajitos; uno, o dos, pidiendo la tarea para copiarla chola; uno durmiendo y otros tres mas, jodiendo al que siempre jodian.

Eran ellos, los integrantes, quienes decidian como iba a ser tu dia. Sin autocracia que valiera, era el federalismo propio de cualquier potencia mundial. Estaba el comico, el inteligente, el bruto, el medio pollo, el loco y el raro. Dependia de lo que ellos hacian, como se portaban, si te hacian reir o molestar. O me van a decir que hoy en dia nunca relatan una historia de colegio comenzando con una frase como: «Te recuerdas el dia en que Fulanito…. ?»

Total que la recta cronologica de primaria y bachillerato llega a su fin. Generalmente, lo que mas recordamos fue eso que hicimos en el ultimo ano. Bien sea por potestad y jerarquia, o simplemente por mala memoria. Pero, como todo en la vida, acaba. Llega el dia de la graduacion y listo. Esa rutina a la que estuviste acostumbrado por tantos anos de tu vida, cambia. De repente no tanto por sus maneras, sino por el significado. Ya nada de lo que pensabamos que era lo mas dificil, se ve tan complicado; o sea, plantear un temprano despertar como un obstaculo de fuerza mayor es ya ridiculo. Mas, sin embargo, queda la nostalgia. Eso de «ojala todo fuera tan simple». Pero mucho mas que la nostalgia, quedan los integrantes de ese grupito de la manana. Quedan los Amigos de Verdad.

En ese dia de la graduacion, la realidad nos ataca. Sentimos que de un dia para otro no vamos a tener que ir mas al colegio, y que todos los buenos recuerdos se van a borrar instantaneamente. Es por eso que uno abraza a tantisima gente, sueltas una que otra lagrima, y les das las gracias. Es con tus Amigos de Verdad que te emborrachas. Es con ellos que, sin restarle importancia a la fiesta de graduacion como tal, te la tomas como una noche de farra mas. Porque sabes que esa noche es especial, pero que a todos ellos los vas a ver al dia siguiente, y el que le sigue, y el que viene despues de ese. Brindas con ellos como 50 veces por trago. Uno que otro da un discurso por ahi, y justo ahi, es cuando ocurre la magia. Se deben estar preguntando por que? Y bueno, desde mi punto de vista, creo que es porque todos esos discursos de mejores amigos siempre contienen una frase que hace alusion a «nunca nos vamos a separar». Honestamente, con esto del Facebook, el Twitter y el Blackberry, ya nadie se separa, independientemente de si son hermanos, primos, amigos o «la hermana del primo del mejor amigo de Fefi». Pero algo hay que otorgarle al esfuerzo involuntario que se requiere para mantener el contacto con un Amigo de Verdad.

Sobretodo, el esfuerzo necesario para mantener varias amistades en un pais donde el exodo es constante  en las personas al terminar la educacion basica-superior. Y con esto me refiero a que de diez mejores amigos, en Caracas solo vivan tres o cuatro. Triste pero cierto. Y aunque no es cuestion de cantidad, sino de calidad; el tiempo que dejas de compartir con ellos debilita un poco la cosa. Si no me creen, compruebenlo al sentir lo que se siente estar con un amigo que tenias tiempo sin ver, y como, desesperadamente, quieres pasar todo el dia con el.

He aprendido, como Venezolano, a saborear todos los minutos que paso con mis Amigos de Verdad. Con ellos puedo hacer nada y no estar aburrido. Puedo dejar de verlos por meses, y, sin embargo, sentir que se fueron ayer. Estan en las malas y nunca faltan en las buenas, de ser asi, no lo serian. «Nunca, nada, nos va a separar».

 

C

 

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